sábado, 19 de junio de 2010

EL SOL INFLUYE EN NUESTRO HUMOR


La ciencia lo explica fácil: la luz solar incide en ciertas actividades del cerebro que tienen que ver con el humor de las personas, de manera que al disminuir la iluminación solar la gente tiende a deprimirse. Por fortuna, en países tropicales, como México, el porcentaje de afectados es menor, aunque el desánimo existe y las causas son otras.
Para poder explicar como influye la época de calor en nuestro temperamento, será necesario empezar por el lado opuesto, es decir, explicar qué es la depresión estacional. En 1921 el psiquiatra alemán Emil Kraepelín utilizó este enunciado para definir a un conjunto de síntomas depresivos incubados en otoño, acentuados en invierno y los cuales desaparecen en primavera. Los rasgos más comunes son:
  • Decaimiento.
  • Somnolencia.
  • Dolor de cabeza.
  • Incremento de peso (y preferencia por los carbohidratos).
  • Mal humor. Irritabilidad.
  • Ansiedad.
  • Propensión a la tristeza.
  • Cansancio físico.
  • Aislamiento social.
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Lo que llamó la atención del investigador alemán fue que al inicio de la década de los 20 del siglo pasado, miles de personas con rasgos depresivos buscaron ayuda especializada, siendo más notorio en los países nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca), casualmente los más alejados de la línea ecuatorial donde la luz solar es más intensa.
El pronunciamiento de esa época tiene vigencia aun en nuestros días, razón por la que sigue siendo motivo de estudio. Es así que se sabe que afecta a 85% de mujeres de alrededor de 30 años, y en especial a aquellas que tienen cierta predisposición o vulnerabilidad a ser depresivas.
Solecito... caliéntame un poquito
El mismo Kraepelín señaló en su momento que las estaciones intervienen en nuestros rasgos de conducta. La explicación es que influyen directamente en la actividad de un neurotrasmisor (cuya función es la intercomunicación entre neuronas), llamado serotonina, producido por la glándula hipófisis (situada en la parte central del cerebro) y que es responsable de "moldear" nuestros estados de ánimo, mediante, entre otras cosas, la cantidad de luz que se recibe del exterior. Se entiende entonces que cuando la secreción de esta hormona es baja, se produce depresión.
La influencia de la luz es tan poderosa en los neurotransmisores cerebrales, que se recurre a ella en tratamientos para aliviar ciertos casos de obsesión, ansiedad, bulimia y, por supuesto, depresión. La técnica que la emplea se denomina luminoterapia, y consiste en aplicar luz blanca artificial a través de lámparas especiales con filtros ultravioleta o infrarrojos, de intensidad de 2500 lux (500 watts de potencia) al menos durante dos horas al día, un mínimo de dos semanas.
Otra explicación que dan los científicos contemporáneos al desánimo característico de la época invernal podría ser la secreción de melatonina, hormona que segrega la glándula epífisis (también ubicada en el cerebro) durante las noches y que se ha comprobado participa en la generación de sueño y baja temperatura corporal. De manera que si en invierno los periodos de luz solar se reducen, y los de oscuridad aumentan, habrá mayor cantidad de melatonina.
Además, se ha observado que cuando la melatonina aumenta, disminuyen los niveles de serotonina en el cerebro, por lo que se afecta el buen estado anímico. Dicen algunos expertos que bastarían dos semanas de insuficiencia de luz en individuos predispuestos para disminuir los niveles de serotonina y conducir a depresión.
Por cercanía al Ecuador
Hasta ahora es claro que la disminución de luz es el desencadenante de depresión estacional, que año tras año afecta a millones de personas en el mundo, y la cual desaparece espontáneamente con la llegada de la primavera o con el cambio de hemisferio. Durante los meses cálidos no resulta raro que en países cercanos a los polos se presenten otro tipo de manifestaciones que se disparan hacia el lado opuesto, ya que hay muchos casos de personas que se vuelven hipomaníacos o maníacos, es decir, alegres y ansiosos en exceso.
Sería absurdo decir que quienes habitan en las regiones situadas cerca del Ecuador no serán presas de la depresión, pero sí es correcto señalar que las tasas de incidencia son menores. ¿Sabe usted, por ejemplo, que en Brasil -país eminentemente tropical- psicólogos y psiquiatras tienen mucho menos trabajo que en Argentina o España? Lo anterior se interpreta en que la gente es mucho más alegre, bullanguera, optimista y participativa, tal vez, por la estimulación natural de la serotonina por el Sol.
Los especialistas médicos en atención de la mente recomiendan aprovechar al máximo los días soleados, sin descuidar las precauciones que deriven en problemas de piel u ojos. Así, se indica:
  • Realizar paseos o caminatas.
  • Si es posible, practique actividades físicas, como correr, durante la mañana.
  • Instalar en trabajo u oficina los escritorios cerca de las ventanas.
  • En los hogares, hay que usar lámparas de alta potencia.
  • Evitar la oscuridad en ambientes pequeños.
Por eso, no será raro que se vuelva más frecuente escuchar de una nueva disciplina científica, la fotobiología, que se encargará de estudiar la relación de los seres vivos y la luz. En tanto, prepárese a aprovechar de nuestra primavera y verano tropicales para hacer reservas de buen humor para los próximos otoño e invierno.